OPVIM existe para hacer legible, medible, clasificable y exigible el daño digital contra menores, de modo que las instituciones responsables de la protección puedan actuar sobre evidencia y no sobre impresión.
Las decisiones que configuran la seguridad de los menores en internet se toman demasiado a menudo a partir de historias individuales o afirmaciones de proveedores. OPVIM construye la capa de conexión entre señales brutas y acción institucional: un registro documentado de lo que ocurre, cómo debe clasificarse y qué confianza razonable merece.
Somos una entidad no partidista y sin ánimo de lucro. No hacemos lobby y no vendemos herramientas de ejecución. Nuestro único producto es evidencia que resista el escrutinio científico, el contraste jurídico y la lectura pública.
No aceptamos financiación que limite lo que podemos publicar. Los hallazgos se incorporan al registro público con independencia de a quién afecten.
Toda afirmación puede trazarse a una fuente documentada y a un método declarado. Informamos confianza, no certeza, y mostramos el trabajo.
Estudiamos el daño a menores sin reproducirlo. La recogida se minimiza, el material sensible no se republica y las personas van antes que las métricas.
La investigación se construye para que reguladores, plataformas, profesionales clínicos y educadores puedan actuar, no para quedar en un archivo.
OPVIM está supervisado por un consejo independiente procedente de la investigación en protección infantil, el derecho de protección de datos, la psicología clínica y los derechos digitales. Un comité de ética revisa cada protocolo de recogida antes de iniciar el trabajo de campo.
La financiación se publica íntegramente cada año. Ninguna fuente puede superar una cuota fija del presupuesto operativo y ningún financiador recibe acceso previo a los hallazgos.
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